Cada persona es un mundo. El mío no sé definirlo. Extraño, eso siempre. Feliz, fingido a ratos pero feliz. Ante todo respeto, a los demás y a lo que piensan. Ante todo ganas de ayudar y de sacar una sonrisa a quien sea. ¿Rencor? en serio, ¿qué es eso y para qué sirve?
Si soy sincera conmigo misma, no sé explicar qué quiero y qué siento a cada instante, solo sé que estoy de filosofeo en filosofeo ( buen término) y que necesito de rato en rato pasarme por aquí a expresar mis tonterías.
Qué increíblemente perfecto puede llegar a ser todo.
Me viene a la mente la voz de mi hermano ( tono agudo de niño pequeño amoroso a más no poder) cada vez que llego a casa y se emociona al verme gritando mi nombre y suelta al instante su frasecilla " María me pones la canción de la brujita que no tenía puertas ni ventana ni balcón?". Y pienso yo, ¿cómo leches se acuerda de todo eso que no tenía la brujita? (capacidad de retención incomprensible). Y la gente ( nadie lee esto, pero bueno, la gente) pensará ¿y esto qué? Pues qué sé yo, que me viene a la mente su gesto de enanito sonriente y su todo y me da ganas de vivir y de abrazarle. Y que me hace feliz.
Y que quier irme lejos, y que amo a Nala y que quiero ayudar. Y que yo que sé qué digo. Porque lo cierto es que no sé, no sé y no sé, ni lo que digo ni lo que pienso. ¡Pero sonrío!
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