jueves, 16 de agosto de 2012

Contacto

Te observo apoyado en la ventana de enfrente. Pensativo, callado. Me entretengo con tu sola presencia, me "enfeliza" fijarme en tu mirada. No sé qué miras, o qué buscas. No entiendo porque estamos uno enfrente de otro y no coinciden nuestros ojos.
Sin embargo sé que sabes que estoy ahí, y que no quieres mirar. Solo tu mirada podría provocar en este instante mi sonrisa. Solo esa sonrisa tuya que se entiende con la mía puede hacer de este sinsentido un paraíso.
No puedo dejar de mirarte. Deslizas tu mano por el alféizar distraído, con gesto cansado y mirada perdida. Cambio de canción. Me relaja saber que estamos cerca, y a la vez tan lejos...
Dirijo mi vista a los folios que hay sobre mi mesa donde estaba dibujando, la alzo de nuevo y ya no estás. O sí, si estás pero no puedo distinguirte. Se nubla tu imagen y comienza a invadirme una sensación de agobio infinita. Ahora no, ahora que iban a cruzarse nuestras sensaciones e ideas en un simple vistazo no. Muero. Sé que no volveré a encontrarte. Ya no hay luz y no distingo tu ventana en la pared.
Por no querer mirar, por pensarlo dos veces y no dejarse llevar. Ya no estás.
Y gracias a la vida, se me cierran los ojos y me impulsa el sueño lejos de esta pesadilla.


No hay comentarios:

Publicar un comentario