Me iría, pero tu risa me atrapa y me impide avanzar.
Me perdería, pero ya ando perdido desde que empecé a soñar.
Tengo escondidos los gritos del ayer que me recuerdan lo
mucho que costaba sostenerte la mirada. Si una persona lo es todo, la distancia
se queda en nada.
Y me engaño y me miento sabiendo que entiendo el lenguaje
del beso que nunca te pude dar. Toneladas de ingenio aplastado debajo de aquel
jodido bar. Bailes y sonrisas que no eran más que tus ganas contra las mías,
que intentaban confundir la madrugada con caricias.
No es rendirme, es escapar. De
tus gestos malditos que inundan lo imposible hasta alcanzar mi tristeza, de tu
vida junto a la mía. De ti. Porque un día lo fuiste todo y ahora pierdo la
cabeza.
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